Lunes 11 de octubre de 2004
Nuevo
¿Has olvidado tu clave?
 
Estás en: portada > especial NBA+ > historia de la NBA

HISTORIA DE LA NBA

 

    Medio siglo de vida y poco más. 56 años de vida tiene la mejor liga del mundo. Se podría reducir el apelativo al mundo del baloncesto, pero sería injusto: es la mejor liga deportiva del planeta.

    Ninguna otra alcanza tamaña dimensión, ninguna otra llega hasta el último rincón. De un lado masas ingentes apasionadas de un deporte-espectáculo y de otro, figuras mediáticas que se hinchan a ganar dinero con su facilidad para ver aro.

    Las megaestrellas se alimentan ahora de un pasado andado por aquellos que en su tiempo convirtieron para siempre la NBA en un punto de referencia en la historia del deporte profesional.

    Una iniciativa que 56 años después se extiende fuera de los Estados Unidos como la famosa etiqueta de made in USA. Prueben a dar la vuelta a la cifra de años de vida de esta liga y obtendrán el número de jugadores con pasaporte de fuera de los States, algo ni imaginable en los albores de la NBA, cuando todavía tomaba cuerpo y ni siquiera se atrevía a desafiar a las grandes ligas asentadas.

    Fue allá por 1946 cuando el primer balón, de color marrón cuero, era lanzado al aire bajo las iniciales National Basketball Association. Un pulso entre lo establecido y las ganas de crear una liga más potente, con ciudades de mayor representatividad en el mercado. Junto con el marrón desgastado, el blanco era el color más que dominante en los primeros partidos. Los afroamericanos no tenían derecho a comer en restaurantes o a pasar la noche en hoteles de determinada categoría; mucho menos a jugar a un deporte profesional.

    Philadelphia, con Warriors como sobrenombre de su equipo, puede presumir de ser la primera ciudad campeona de la NBA. La no participación de los Minneapolis Lakers, por entonces encuadrados en la ya establecida ABA, generó dudas sobre el triunfo de los Warriors, que pese a todo pasarán a la historia para siempre. Los Lakers tardaron un par de años en dar el salto definitivo. Y con ellos la primera megaestrella de la NBA: George Mikan, primer gran dominador de la competición. Sus gafas negras de pasta y sus movimientos mecánicos, pero coordinados resultaban inalcanzables para unos rivales, carentes de conocimientos y centímetros para contenerle. Su puesta en escena culminó con dos campeonatos consecutivos, sólo interrumpidos - caprichos del destino - por los Rochester Royals, antecesores de los actuales Kings de Sacramento.

    El año en que los Royals pararon los pies a los Lakers no podrá pasar desapercibido en la historia de este deporte. Tres jugadores afroamericanos daban el primer y definitivo paso al profesionalismo. Con el rechazo de compañeros, entrenadores y espectadores dieron forma a la paridad de derechos de las razas, en una sociedad que les impedía pasearse por calles de su propia ciudad. Fueron Earl Lloyd, Chuck Cooper, y Nat Clifton. Lloyd llevará siempre consigo la etiqueta de primer negro en jugar para la NBA; Clifton, la del primero en ser elegido en un draft; y Cooper, la de primer jugador negro que firmaba un contrato.

    Tras el paréntesis, llegaría de nuevo la tiranía de los Lakers y el primer antecedente de Three Peat -tres campeonatos consecutivos- que conoce la historia. Fue la confirmación definitiva de la entrada de Mikan en el gran museo de la mitología de las cestas.

     Su leyenda tardaría en ser alcanzada, pero una vez conseguida, fue poco menos que reventada. Los Lakers, todavía en Minnesota, se enzarzaban en una histórica batalla de egos con los Celtics de Boston. El entrenador Red Auerbach iba a empezar su colección de anillos en el 57, tras un periodo de inestabilidad y sin un equipo capaz de poner el collar a su equipo. El orgullo irlandés le cogió gusto al sabor de la victoria y en el 58 dio un poso atrás para tomar impulso. Su receso se tornó monumental, pues contestaron con una dictadura de ocho años de duración. Mikan había abierto el camino hacia el estrellato, y detrás apareció Bill Russell. Junto a él, otro grande como Bob Cousy o el que años después sería el último entrenador de éxito de los irlandeses: KC Jones.

    Desde el 59 hasta el 66, todo teñido de verde, salvo honrosas excepciones que alimentaban cierta esperanza en sus detractores. Wilt Chamberlain empezaba a reclamar su sitio y sus encontronazos con Russell solían llenar portadas de periódicos. No era para menos, el máximo dominador de la liga topaba con un tipo capaz de hacer 100 puntos en un partido (2 de marzo de 1962 con la camiseta de los Warriors de Filadelfia ante los New York Knicks).


    Él fue el único capaz de poner freno al monopolio de anillos verdes. Tras siete años de fáciles pronósticos, Philadelphia volvió a poner su nombre en el mapa de las cestas, como intervalo a dos nuevos campeonatos de los Celtics, que por cierto, ya empezaban a guerrear directamente con los nuevos Lakers californianos.

     La Fiebre Amarilla se pasa una década sin títulos, en una época desesperante de hasta siete subcampeonatos. Su primer anillo a la orilla de las playas de LA llega en el 72 y de nuevo con un apellido recurrente: Wilt Chamberlain. No estaba sólo, junto a él aparecen el hombre del logotipo de la liga, y ahora jefe de Pau Gasol, Jerry West, o Elgin Baylor.

    La década de los 70 se presenta como la única de máxima igualdad. Los grandes jugadores empiezan a envejecer, pero no por ello dejan de salirse de los pronósticos. Nadie daba un duro por los derrumbados Celtics de Russell, pero el orgullo verde fue capaz de renacer para lograr dos anillos más en los años 74 y 76. Russell fue pieza clave, no más que otro ilustre como Havlicek, en la victoria final sobre los Bucks de Kareem Abdul-Jabbar.

     Fueron unos años de justicia deportiva en los que a falta de un gran sheriff todos los grandes nombres pujaron por el anillo. Los Knicks hicieron dos con Frazier y Monroe, los Blazers lo consiguieron con Bill Walton, y Golden State con Rick Barry y sus particulares lanzamientos de tiro libre a cuchara.

    Antes de dar la bienvenida a la década de los 80, la NBA estaba sumida en una crisis sin proporciones. Magic Johnson, en su primer año como profesional, coge las riendas de la tradición oro y púrpura y se une a Abdul-Jabbar para advertir de los rivales de sus ambiciosas intenciones. Resultado: campeón en su año rookie, supliendo a Kareem como pívot en el partido decisivo, credenciales suficientes para ser elegido mvp de la final. El anillo del 80 y las expectativas angelinas tuvieron la mayor respuesta de la historia de las cestas.

    Larry Bird, otro de la generación novata del 80, se hizo pronto con los mandos los Celtics y empezó la época de las nuevas tecnologías y el boom de la comunicación, su batalla de impresión contra los Lakers. Ambos dieron cuerpo a la modernidad de la NBA. Una nueva dimensión de la vida llevada a la competición deportiva en la que coincidían dos modelos sociales divisores de la vida estadounidense.

    En los diez años poesterioes, ambos monopolizaron la liga y la información que ella escupía por todo el mundo con siete títulos (cuatro para Lakers y tres para Celtics). Sus errores fueron aprovechados con prestancia por otros tipos que también merecían la gloria. Los Sixers del Dr J o los Pistons de Isiah Thomas supieron esperar su momento y acabaron con el premio del anillo. Detroit construyó a base de dureza y determinación el puente perfecto, el que separó la primera gran generación de baloncesto moderno moderno con la segunda. Sus dos anillos llenaron el tránsito de los 80 a los 90, de Bird-Johnson a Jordan. Transcurrió el tiempo necesario para que el aficionado no llegase a aburrirse de héroes anteriores, antes justo de dar la bienvenida a los nuevos.

    Michael Jordan, el nuevo y definitivo rey midas, confirmó los mejores augurios con tres anillos del tirón, y se aprovechó de las bases de mercado baloncestístico que crearon con éxito sus antecesores. Su figura se extendió por todo el planeta en la primera ofensiva seria globalizar el juego. Tres anillos y la muerte de su padre le agotaron. Como criterio recurrente una vez más, su vacío sirvió para hacer justicia al mejor juego de pies de la liga en aquel entonces, Hakeem Olajuwon, que sumó dos campeonatos de la mano de los Houston Rockets.


     Air se cansó del béisbol y volvió para ganar otros tres anillos antes de volver a colgar las botas. Su segunda regresión dejó a la liga tiritando, tanto como los contratos mareantes que empezaron a exigir las grandes estrellas y que paralizaron la actividad por primera vez en la historia. Fue en 1998 en un atasco total de posiciones entre equipos y jugadores que se resolvió por cansancio y que redujo a 50 partidos la temporada regular. El campeón con asterisco, como diría Phil Jackson, fueron los Spurs de Tim Duncan, que se dieron la fiesta en la capital del mundo, ante unos Knicks por encima de sus posibilidades.

    Era el reconocimiento para el poste que está llamado a controlar el futuro de la Liga, pero al que aún le queda mucho camino por recorrer y un tiempo por esperar. Tanto como tres años. Los mismos en los que los Lakers volvían a recobrar el crédito y la magia de su Showtime.

Hollywood volvió a teñirse de Oro y Púrpura de la mano de Phil Jackson, el gran salto diferencial entre un puñado de egos enfrentados y un equipo. Su ‘triángulo ofensivo’ volvió a producir tres anillos del tirón. No fue nada sencillo, hubo que hacer amigos necesarios a la pareja mágica, O’Neal y Bryant, y encomendarse al pleno empleo de la palabra ‘conjunto’.

Tres títulos de campeones del mundo y la ilusión de la dinastía, que no pudo ir más allá. La desidia, el tedio y un ritmo de evolución inferior al del resto de equipos, propició la primera gran derrota de Phil Jackson en muchos años de playoffs. Además, todo escrito con el macabro guión del que busca la venganza.
Los Spurs, los mismos que ganaron antes con el asterisco, ahora se resarcían fríamente, cortando de raíz las ganas tardías de los angelinos. San Antonio lograba su segundo anillo con el sabor de la perfecta despedida de su gran ‘Almirante’ David Robinson.
AÑO CAMPEÓN SUBCAMPEÓN
2003 San Antonio New Jersey
2002 LA Lakers New Jersey
2001 LA Lakers Philadelphia
2000 LA Lakers Indiana
1999 San Antonio New York
1998 Chicago Utah
1997 Chicago Utah
1996 Chicago Seattle
1995 Houston Orlando
1994 Houston New York
1993 Chicago Phoenix
1992 Chicago Portland
1991 Chicago LA Lakers
1990 Detroit Portland
1989 Detroit LA Lakers
1988 LA Lakers Detroit
1987 LA Lakers Boston
1986 Boston Houston
1985 LA Lakers Boston
1984 Boston LA Lakers
1983 Phuladelphia LA Lakers
1982 LA Lakers Philadelphia
1981 Boston Houston
1980 LA Lakers Philadelphia
1979 Seattle Washington
1978 Washington Seattle
1977 Portland Philadelphia
1976 Boston Phoenix
1975 Golden State Washington
1974 Boston Milwaukee
1973 New York LA Lakers
1972 LA Lakers New York
1971 Milwaukee Baltimore
1970 New York LA Lakers
1969 Boston LA Lakers
1968 Boston LA Lakers
1967 Philadelphia San Francisco
1966 Boston LA Lakers
1965 Boston LA Lakers
1964 Boston San Francisco
1963 Boston LA Lakers
1962 Boston LA Lakers
1961 Boston St Louis
1960 Boston St Louis
1959 Boston Minneapolis Lakers
1958 St Louis Boston
1957 Boston St Louis
1956 Philadelphia Fort Wayne
1955 Syracuse Fort Wayne
1954 Minneapolis Syracuse
1953 Minneapolis New York
1952 Minneapolis New York
1951 Rochester New York
1950 Minneapolis Syracuse
1949 Minneapolis Washington
1948 Baltimore Philadelphia
1947 Philadelphia Chicago
 
 
 
Contáctanos Página de prensa

www.sogecable.com

- Copyright © plus, s.l. 2000 - 2004. Todos los derechos reservados. -

Política de privacidad - Condiciones de uso

aece