Miércoles 9 de febrero de 2005
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Phoenix Suns: El desmentido de la casualidad, por Antoni Daimiel. Segunda Parte

Afronté un artículo sobre los Phoenix Suns con tal euforia que me obligué a ofrecerlo en dos entregas. Me obligaba la ansiedad de razonar y dar explicaciones sobre un equipo que había ganado sólo 29 partidos el año pasado y que con las incorporaciones de Steve Nash y Quentin Richardson había ganado 30 de sus primeros 34 encuentros...


... En ese momento, los Suns se cruzaron con unos Jazz heridos y perdieron su quinto partido. Steve Nash se lesionó cuando iban transcurridos seis minutos de juego. El canadiense se perdió los tres encuentros siguientes por ese problema muscular y otras molestias en la espalda. Reapareció a continuación frente a los San Antonio Spurs. Frente a los de Texas los Suns ya no pudieron contar con Jacobsen, su sexto hombre hasta ese momento, traspasado junto a Lampe y Jackson Vroman a los Hornets a cambio del veterano alero Jim Jackson. Forzaron la prórroga pero no pudieron sobreponerse a ese desafío físico con únicamente cinco jugadores principales (ninguno de los titulares jugó menos de 45 minutos y el banquillo sólo contribuyó con 3 puntos anotados). El titular en este caso destacaba las seis derrotas consecutivas de los de Arizona.

Mike D'Antoni llegó a comentar sobre la baja de su base titular: "Para ganar necesitamos meter 110 puntos por partido. Sólo podemos meter tantos puntos con Nash en pista". No se trata ni mucho menos de una frase impactante por lo exagerada. Los Suns promedian 110 puntos por partidos cuando Nash juega y sólo 86 cuando el canadiense ha sido baja. Con él dirigiendo el juego el equipo de Phoenix ha acertado en un 48% de sus tiros de campo mientras sólo han acreditado un 37% sin Nash. Con él los Suns promedian 30 asistencias por partido y sólo 13 sin él. Cuando le preguntaron, al principio de temporada a D'Antoni que por qué no pedía tiempos muertos en algunos finales de partido apretados en el marcador, el italo-americano respondió: "Nash es el que mejor conoce este negocio en coyunturas así. Sería una locura imponerles mi criterio y cambiarles el rumbo."

La baja temporal de Nash y la racha de derrotas ha puesto en tela de juicio el sistema de los Suns en relación únicamente a su combustible, energía, resistencia a las lesiones y limitación de su plantilla en cuanto a número de efectivos. La llegada de Jim Jackson únicamente mejora el nivel de su sexto hombre pero no ha aumentado la cantidad de jugadores de garantías para ejecutar su sistema. La racha de derrotas demuestra cómo en un equipo así puede determinar la ausencia de un jugador, algo que no debe ocurrir en otros conjuntos como Detroit Pistons o San Antonio Spurs (salvo que sea Duncan). Y denota lo bueno que es Nash, el mejor base sin duda de la temporada, un juicio que ha refrendado Jason Kidd y que negó Stephon Marbury a favor de su propia candidatura.

Los Suns van a luchar contra los que se agarran a la historia para afirmar que sin pivots no se gana en los play-offs o que aspiran al título sólo los que llevan varios años acercándose. Los Nets hace tres años se metieron en una final de la NBA tras haber hecho una pésima temporada el año anterior. Lo hicieron en el segundo año del entrenador con el equipo y con el fichaje de un base estelar... Ahora todo el mundo recuerda ese día del verano del 2004 en el que se organizó una excursión a Dallas integrada por el nuevo propietario Robert Sarver, Jerry Colangelo, Bryan Colangelo, Mike D'Antoni, Amaré Stoudemire, el director de operaciones Rex Chapman, y otro propietario minoritario como Steve Kerr. Todos con un propósito. Convencer a Nash. Aquél día Stoudemire le dijo a Nash: "Steve, tú dame el balón y yo acabaré la jugada" Y así ha sido y así será mientras ambos coincidan en pista.

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