
Malos tiempos para ser base en Utah. Nada te garantiza el trabajo, ni tan siquiera una ristra de buenas actuaciones. Carlos Arroyo está pagando un intercambio de palabras con su técnico Jerry Sloan que no han salido del vestuario. Desde entonces ha sido cuarto base y porque no hay más; ha perdido la comunicación con el cuerpo técnico y espera de un momento a otro que le busquen destino.
13 de enero. plus.es
Un periódico de Detroit recoge en su edición de ayer una entrevista con el bueno de Grant Hill. Es una especie de previa de la primera visita activa del otrora estrella de los Pistons con una camiseta nueva.
En la entrevista, una de las preguntas va sobre Larry Brown y los deseos de hacerse con los servicios de un base de garantías para guardar las espaldas de Chauncy Billups. Rápidamente, se viene a la cabeza el nombre de Carlos Arroyo.
El base puertorriqueño es una de las opciones preferidas de Brown, no tanto por su juego en la NBA, sino por lo que le enseñó en los Juegos Olímpicos. Desde que se cruzaron en Atenas, Brown se ha prendado de este jugador, pese a que como reconoce Hill nada tiene que ver con los estilos que el técnico pregona.
Pese a todo, la única manera para conseguirle en este momento pasa por un traspaso, algo que se antoja viable con la extraña situación que se está viviendo en Salt Lake City.
Los mormones, que vienen de tumbar a San Antonio y Phoenix en tres días, habían perdido nueve partidos seguidos en un caos total en todas las líneas. La de base es una de las que más se ha resentido, desde que Arroyo se enzarzó en pleno partido con Jerry Sloan. La discusión, que se pudo ver en medio mundo, continúo en el vestuario.
Nunca supimos por qué se produjo, ambos se han negado a contarlo. Pero lo que si está claro son sus efectos: Arroyo ha sido hasta cuarto base de los Jazz, cuando la pasada temporada se gano de calle una renovación de cuatro años a razón de otros cuatro millones por cada uno.
La confianza de los despachos no ha sido continuada en la cancha y Arroyo se pudre en el banquillo ya ganen o pierden.
Los malos resultados y la falta de tiempo evidentemente obligan al base boricua a buscar una salida. Sin pedir el traspaso, se ha limitado a asegurar que quiere más presencia en cancha en el lugar que sea:
"La pasada campaña demostré mi habilidad para el trabajo y es por lo que seguí en este equipo. Desafortunadamente, este año las cosas no están siendo ni parecidas yes algo que tengo que afrontar todos los días".
"Rezo porque las cosas cambien y espero que ese día llegue. La solución sería que mi tiempo en la cancha aumentase, pero desafortunadamente Sloan está haciendo un montón de cambios para que el equipo vuelva a la victoria".
"No es justo que haya renovado por cuatro años y que a los pocos partidos me sienten. Creo que está siendo un poco injusto conmigo, porque no me dice nada de por qué lo ha hecho. Esto hace la situación más complicada".
De cualquier manera, Detroit suena como un buen sitio para su salida, pero otra de las cosas claras que deja Grant Hlll es la facilidad de Brown para encapricharse de jugadores, pese a que no sea lo que necesita. Y es que cuesta mucho pensar que un tipo que no le vale a Sloan por su falta de defensa y su manía de lanzar cuando le viene en gana, le valga a otro del mismo corte como Brown.
Además, hay que ver si Arroyo estaría dispuesto a ser suplente de Chauncy Billups y que pueden ofrecer a cambio unos Pistons incapaces de mover su quinteto titular más Antonio McDyess.
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