Miércoles 9 de febrero de 2005
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La fe mormona. Utah gana con corazón a los Spurs en su mejor noche del año

Hablar de fe en una zona profundamente religiosa como Salt Lake City es de cajón, pero crean que fue el único argumento que explica cómo los Jazz pudieron ganar anoche a los Spurs (97-96). Fue una constante batalla por acabar con una racha de nueve partidos perdidos; por no bajar la cabeza y por demostrar al mundo que su triste deambular por la liga no era lo normal. Mehmet Okur y Carlos Boozer por fin fueron héroes y hasta el bueno de Raúl se unió a la fiesta con su mejor partido del año.

11 de enero. plus.es por José Ajero

Confetis y cintas, como en las grandes ocasiones, anunciaban en el Delta Center que algo había pasado. Al menos, esa sería la sensación para cualquiera que en el último par de semanas no haya seguido a los Jazz y de repente ven como con un tercio de temporada regular hay celebraciones similares a las de playoffs.

Sin embargo, la cosa no es para menos. Llevaban nueve partidos, nueve, sin ganar los mormones y tuvieron que demostrar que simplemente se trataba de una simple mala racha.

Si no, cómo se explica la victoria ante los máximos favoritos al anillo, con una plantilla de circunstancias y con sus jugadores de referencia metidos hasta el cuello en problemas de faltas.

Anoche, los Jazz rizaron el rizo en un auténtico ejercicio de ira, rabia y fe contenida ante los Spurs para demostrar al mundo NBA que están vivos y lo más importante, tienen orgullo.

Tras caer al cuarto peor record de la Liga, los de Jerry Sloan tiraron de dignidad para evitar continuar su incontrolable caída libre. Mandaron todo el partido, con fe en sus posibilidades y cuando no lo hicieron, en el tramo final, lejos de agachar la cabeza como en las últimas citas, la mantuvieron erguida.

Un ejercicio de fe en sus posibilidades que tuvo en todos a sus máximos exponentes. Podemos decir que Mehmet Okur -23 puntos y 11 rechaces- fue el mejor porque es la simple verdad, pero esto no debe quitar méritos a las ganas de cada uno de ganar este partido.

La sensación evidente, como quedó claro con el palmeo del turco sobre la bocina, era que iban a morir con las botas puestas y que iba a ser más fácil desvalijar todas las tiendas de Salt Lake City que sacar una victoria del Delta Center. Y así fue.

Cada vez que los Spurs, de la mano de Manu Ginobili, apretaba la cuerda y amenazaba con mandar el partido al garete, aparecía un Jazz para rebatirle sus ganas. Tan fue así, que hasta en los últimos siete segundos fueron capaces de resolver un partido que llevan perdiendo desde hace tres semanas.

Puestos a ayudar, hasta Raúl López, que volvió a tener minutos ante las bajas de Raja Bell y Mat Harpring, se destapó con sus mejores minutos de la temporada. Se fue a los 9 puntos, dio 3 asistencias y no perdió ni una sola bola.

La complicada semana de los Jazz que contábamos días atrás parece que ha empezado de manera poco probable, salvando el obstáculo más importante. Ojalá sea lo que parece, el deseado punto de inflexión, que por cierto puede y debe coincidir con la vuelta de Andrei Kirilenko.

 
 

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