El duelo más esperado tendrá que seguir en la nevera. No jugó Raúl y nos quedamos a dos velas, aunque menos mal que Pau vino a rescatarnos. Un genial tercer cuarto del catalán con 18 puntos partió la noche a favor de los Grizzlies. Una actuación sonrojante, de las que dan respeto, con un control total de todas las bolas que pasaban por sus manos y de cómo llevarlas al aro. Acabó con 25 puntos, 10 rebotes y tres asistencias para extender la racha de victorias de los suyos a cuatro; la de derrotas de los Jazz, a seis y respaldar su nominación como mejor jugador de la semana en el Oeste.
4 de enero. plus.es por José Ajero
Nos dejó Jerry Sloan sin duelo. Así de claro, pero tampoco habrá que culparle de nada. Los primeros planos de su cara en el banco sirven para liberarle de presión. Estaba tristón, sin su habitual cara de cabreo, demostrando que también es humano.
Sloan volvió a liarse con el tema de los bases y la pifió. Eligió la peor opción, que con nombres y apellidos representa Keith McLeod, dándole poco tiempo a Carlos Arroyo, y lo que más nos importa... nada a Raúl López.
Menos mal que el que no se consuela es porque no quiere. Empezaba la noche con la gran noticia de la elección de Pau como el mejor jugador de la semana en el Oeste y acabó con la demostración de por qué lo es.
La mala suerte que el año pasado nos privó de ver a cualquiera de los dos a un alto nivel en sus cruces, se disipó anoche con 12 minutos para grabar en vídeo del bueno de Pau. Mike Fratello sabe lo que se trae entre manos, Doc Rivers se lo dijo en el último partido ante Boston y los analistas ya ven como sus números en pista ocultan a los de la cuenta bancaria.
Como lo hacen los mvp
Fue un tercer cuarto de esos que vemos de vez en cuando a Duncan o a Garnett, con 17 puntos, sin fallo, pero con la sensación de que podían haber sido 30. Posiblemente, y miren que ha tenido buenos ratos, haya sido el mejor cuarto de sus tres años y pico en la mejor liga del mundo. Y es que sí, son importantes los puntos, los rebotes y las asistencias, pero tanto o más la sensación con la que se plantaba en la zona rival, hacía y deshacía.
Acabó con 25 puntos y 10 rebotes, con 9 de 15 en los tiros y tres asistencias, que a ser sinceros, deberían haber sido alguna más, pero los de fuera no tuvieron el suficiente tino.
La puesta en escena de Pau partió el duelo a la mitad. Los Jazz tienden a desmoronarse en el tercer cuarto y esta vez no fue para menos. No aguantaron el órdago de Pau y se llevan a media docena de noches la racha sin ganar. Mientras, los Grizz siguen creciendo en su orgullo y ya están a tiro de piedra de los playoffs (16-17).
Al menos, Utah demostró el orgullo que no tuvo otras noches y sudó para mantener las distancias y cierta emoción hasta el final. Fue culpa de Arroyo y las ganas de demostrar que McLeod ni dirige ni anota mejor que él.
Por los Grizz, buen partido de Shane Battier -18 tantos- el día que recuperó la titularidad por delante de James Posey y de un buen Jason Williams, director de primera cuando está centradito.
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