
Cuatro años, ocho partidos... Desde 2000 los Sonics no sabían lo que es ganar en Utah, pues ya lo conocen. Lo hicieron gracias a su acierto en el último cuarto, que coincidió con el desconcierto de los mormones (88-98). Una horrible recta final que se saldó con otro partido por debajo del 50% en acierto de tiros de campo y 25 pérdidas de balón. Al menos, nos queda la buena nueva de la noche de Raúl, al que siete minutos, por detrás de Keith McLeod en la rotación le bastaron para anotar 7 puntos y dar media docena de asistencias.
28 de diciembre. plus.es
Cuatro días sin jugar a esto han venido peor a los Jazz que mejor. Por lo menos, en lo que se refiere a su punto de mira.
Utah cayó ante Seattle en Salt Lake City por primera vez en cuatro años y ocho viajes de los de la ciudad de la lluvia a la casa de los mormones. Un desafortunado partido que se saldó con acierto en tres de las últimas 21 posesiones y 25 pérdidas de balón.
Pese a todo, los Jazz pueden decir que perdieron el partido ellos, más que lo ganaron los Sonics, pues les tuvieron a su merced buena parte de la noche, sin encontrar el punto necesario para su ejecución.
Desactivado Ray Allen por la defensa de Kirk Snyder y Raja Bell, Nate McMillan encontró en Rashard Lewis la solución a sus problemas con 22 puntos.
En los Jazz, el mérito va a parar a sus jugadores exteriores, desde Matt Harpring, con 22 tantos, hasta Raja Bell, con 19. Sin embargo, se echó de menos la aportación de Carlos Boozer -ocho pérdidas de balón el solito- y la del resto de hombres altos.
El problema vino en la falta de consistencia, sobre todo en la segunda mitad. Fueron capaces de sobreponerse a 10 puntos de déficit en la primera mitad, ponerse a ganar de 8 en la segunda y acabar encajando entre pecho y espalda 13 puntos por ninguno.
Vuelta a las andadas, recuperación y nuevo atasco, esta vez acentuado por dos triples consecutivos, que de una vez por todas mandaban a los Jazz a la lona.
Pese a que un tercio de las bolas las perdió Boozer, lo cierto es que poco ayuda en la confección del ataque el baile de bases. Carlos Arroyo se ha caído del árbol de gracia de Jerry Sloan y ya es tercer base. De hecho, jugó los minutos que le correspondían a Raúl, pero como el de Vic se volvió a liar con faltas...
Nuestro Raúl tuvo uno de sus mejores partidos en lo que va de su minitemporada. Jugó una decena de minutos que resolvió con 7 puntos y media docena de asistencias, cifras de excepción si se extrapolan a más tiempo en cancha.
El puesto de base titular fue para Keith McLeod, el sustituto de Raúl cuando éste andaba en la enfermería. El ex de los Wolves se ha pasado una decena de partidos en lista de lesionados, pese a lo cual no ha tardado en recuperar el hueco de titular.
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