Un árbitro dijo que Jermaine podría jugar ya, que la sanción era exagerada y que de 25 se le van a quedar en 15. Jugó, estuvo ante los Pistons y podrá jugar otro partido más. Ahí, es hasta donde estira la sanción cautelar, pero poco más. La NBA, encabezada por David Stern, no quiere que sus sanciones por la triste pelea en la grada de Detroit sean tomadas a broma. Por eso, preparan un recurso que haga a los Pacers volver a estar sin su estrella.
27 de diciembre. plus.es
Crédito y poder. Lo que podía ser nombre de cualquier culebrón de estos de después de comer, sirve perfectamente para ilustrar otro pero sin lágrimas: La pelea de Detroit.
El último episodio de la dichosa tángana viene de parte de la Liga. La NBA está que se sube por la paredes tras la decisión de un árbitro ajeno al caso de reducir en 10 partidos la sanción a Jermaine O'Neal y la ratificación de un juez de la misma.
Dicha resolución ha hecho posible, entre otras cosas, que el bueno de O'Neal pudiera jugar el partido ante Detroit, el pasado día de navidad, y que vaya a estar presente en el siguiente, todo ello antes de que el día 30 vuelva a pasar su caso por el juzgado para atender las reclamaciones de la Liga.
La NBA, con la cara de David Stern, está dedicando todos sus esfuerzos legales para tratar que se restauren los partidos de sanción, que vuelvan a ser los 25 iniciales.
La decisión de que un árbitro imparcial examinara el caso viene impulsada por el sindicato de jugadores, y en todo el proceso ha sido rechazada por la liga, hasta que claro, la decisión fue respaldada por la justicia. Desde ese momento, Stern ha dejado entrever su malestar y las ganas de impulsar todo su aparato legal para que O'Neal no juegue antes de la fechada marcada por él.
Su reacción ante la pelea fue firme y quizás exagerada, pensarán los hinchas de Indiana, pero tenía el objetivo de sancionar la que se considera peor escena de la historia del deporte estadounidense profesional.
Por ello, el que ahora su decisión sea cuestionada y limitada sienta bastante mal en la NBA. Primero, su máxima autoridad se siente desplazada, como si su palabra no fuera ley y todo quedase supeditado a exámenes paralelos que conllevan una importante pérdida de crédito.
Además, temen el precedente creado. No en vano, la sensación que queda, al margen de lo que dicta el convenio colectivo firmado entre patronal y jugadores, es que todos los casos, a partir de ahora, se podrán discutir fuera del ámbito NBA, con la consiguiente pérdida de poder.
![]()
- Copyright © Sogecable, S.A. 2000 - 2005. Todos los derechos reservados. -