| Partido y Resultado | Día | Máximo Anotador | Máximo Reboteador |
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13 de diciembre. plus.es por José Ajero
Suena a chiste pero no lo es. ¿Qué hacen un puertorriqueño y un turco en Utah?... pues tristemente mantener el barco a flote el máximo tiempo posible.
Los Jazz volvieron a estrellarse por séptima vez en nueve encuentros, pero esta vez con síntomas más que preocupantes sobre su futuro más inmediato. Lo hicieron en su visita a Pórtland, ante unos Blazers crecidos en el agujero de los mormones.
La unión de Carlos Arroyo con Memhet Okur fue la única buena nueva de los de Jerry Sloan, en una partido que dejó clara la fractura que existe entre el quinteto titular y el reserva, la famosa segunda unidad.
Los Jazz sólo fueron capaces de mantenerse en el partido de la mano del base boricua, por más que nos pese. Arroyo, en gran forma y eso que apenas acumula 15 días en activo, fue el único con las ideas claras en ataque, viendo aro y distribuyendo la bola a los más indicados para anotar. Firmó 12 puntos y 12 asistencias
Se puso las botas el poste turco, por su facilidad para acompañarle en la carrera y la versatilidad para atacar el aro de diferentes maneras. Okur acabó ahogado en su propia tela araña de tiros, provocando malos gestos de algunos de sus compañeros en el final del tercer cuarto.
La verdad es que poco tenían que decirle. Si no es por su vuelta a cancha en los momentos clave, el partido que quedó visto para sentencia en los últimos cinco minutos podía haberse terminado en el tercer cuarto.
Cuando llegó la hora de descabezar a los equipos y dar descanso a las estrellas para que lleguen fresquitas al último cuarto, los Blazers se pusieron las botas. La unión más eléctrica fue la de Bassy Telfair y Darius Miles. Los dos preferidos de la grada se ganaron aún más su admiración a base de lucimiento y productividad.
El base neoyorquino desquició con su calma tensa. Esa que le hace jugar parado y buscar pocos cortes, pero que deja a cualquier defensor tumbado cuando le da por penetrar o fintar con su bote. 8 puntos en 17 minutos.
A DMiles le quedó la suerte del mate. Una electricidad incomparable la de este chico para enganchar a la grada. Sus gestos, su planta... lo que sea, pero un par de vuelos suyos sirvieron para rendir al público a sus pies.
Raúl López no estuvo ni mucho menos bien. Se le atragantó la velocidad de sus pares. No supo mover al equipo solo o acompañado, lo que empieza a provocar cierto malestar en la ciudad del lago salado.
Howard Eisley parece más dispuesto que él para jugar, pero sin embargo, Sloan mima al catalán, al mismo paso que la prensa local empieza a hablar de atasco en el puesto de base.
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