| Partido y Resultado | Día | Máximo Anotador | Máximo Reboteador |
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29 de noviembre. plus.es
No hay aún un sustituto para Hubie Brown y no éste no es el debate más importante a estas alturas en Memphis. Quizás llegue Mike Fratello, el que más camino andado tiene para ello, pero el tema de conversación más de moda es por qué cogió la puerta el anterior técnico.
La explicación está dada, y hasta cierto punto es creíble. Brown dice haber sentido pinchazos en el pecho, durante los partidos, incluso en el último en el que dirigió a los suyos contra Seattle. Harto de guerrear contra su cuerpo y la presión de entrenar, ha decidido abandonar el banco antes de que la cosa fuera a mayores.
Excusa perfecta, pero parece ser que no completa. Ahora, con más tiempo para analizar su salida y no quedarse en lo oficial, surgen una larga lista de motivos por la que Brown se fue sin terminar su contrato.
Desde la pérdida de confianza con sus jefes, hasta la rebelión de jugadores, al bueno de Hubie no le han valido ni las 50 victorias de la pasada temporada.
Expiado por Jerry West
El primero, y que se llevaba comentando desde este verano, es la pérdida de camaradería entre las dos cabezas canosas más respetadas de la franquicia, West y Brown.
Al margen de la salida de Bo Owtlaw y la llegada de Brian Cardinal, así como unas cuantas elecciones de Draft, lo que más le preocupó a Brown en primer lugar fue la figura de Yusuf Boyd.
Miembro de los técnicos ayudantes, y sentado en el banquillo, día tras día, Brown creyó que se trataba de un tipo de la confianza de West y que le contaba todo lo que pasaba a su alrededor. Cuando pidió su salida del banquillo, West se lo negó. La primera, en la frente.
La segunda viene de la pérdida de respeto de sus jugadores y del público. Hubie Brown tiene en su historial pérdidas de control de sus jugadores. Mientras su rígidos esquemas han funcionado, se abonaba a la excusa del resultado.
El único aval de la victoria
Las 50 victorias de la pasada temporada eran aval, pero lo cierto es que la rotación de 10 jugadores, las famosas unidades, acabaron por cansar a público y jugadores. Mientras todo vaya bien, los actores aguantan un tipo de disciplina férrea, casi militar, pero cuando no, surgen las primeras voces discordantes.
Al público le gusta ver a sus jugadores preferidos, y no a otros que juegan un tiempo sistemáticamente, lo hagan bien o mal.
Con los actores de la función, lo mismo. El que más problemas ha tenido y ha dado es Jason Williams. Amparado en la confianza que de Jerry West tiene y tendrá, el genial base le plantó cara al hijísimo de Hubie, responsable del equipo de media cancha para delante.
Jwill no estuvo solo en este roce, hay otros jugadores que le respaldaron, en lo que se representa como una rebelión indirecta contra su padre.
Si te enfrentas contra pesos pesados del vestuario; los titulares no están contigo; el público prefiere ver otra cosa y tu jefe pierde, poco a poco, la confianza en ti... la situación no es nada agradable y más cuando ni las victorias pueden ser aval, porque ni tan si quiera llegan. Si tampoco la salud está muy allá...
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