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Análisis: ¿Una coalición para la retirada de asentamientos?

Ehud Olmert y su formación política, Kadima, ya tienen a sus dos primeros socios de gobierno. Pero haber firmado acuerdos de coalición con los laboristas y los pensionistas no proporciona todavía una mayoría suficiente a Olmert para formar gobierno. Entre las tres formaciones tienen el respaldo de 55 legisladores, cuando una mayoría parlamentaria en Israel requiere el apoyo de 61.

CNN+. Natalia Pérez Velasco. Por el momento, Olmert se ajusta al guión, pues, con los resultados de las elecciones legislativas del 28 de marzo en la mano, pensionistas y laboristas son sus socios naturales.

Con los pensionistas Kadima ha ido un poco más allá de la mera coalición de gobierno, pues ambas formaciones políticas han llegado a un acuerdo para formar un único grupo parlamentario.

Esto no significa que Gil, que así se llama el partido de los pensionistas, se haya integrado en Kadima, pues ambas formaciones mantienen su independencia, pero sí garantiza que los siete legisladores de Gil acatarán la misma disciplina de partido que los parlamentarios de Kadima.

Con este acuerdo se pone fin a las especulaciones sobre qué orientación política seguirían los legisladores de Gil en el día a día del parlamento israelí. El Gil es un partido que carece de programa político completo, y su campaña electoral se centró única y exclusivamente en defender los problemas de los pensionistas.

Si alguien dudaba de cómo actuarían llegado el momento de apoyar la retirada unilateral de algunos asentamientos en Cisjordania, este acuerdo parece haber acabado con esos interrogantes.

A cambio de este apoyo, el Gil ha obtenido dos carteras ministeriales ajustadas a su perfil: la de salud, y otra creada expresamente a su medida, algo así como un ministerio dedicado a los problemas de los pensionistas. Y como era de esperar, ambas formaciones han acordado un aumento de las pensiones.

Acuerdo con los laboristas

El acuerdo con los pensionistas se adelantó al firmado con los laboristas, que como ha señalado Olmert repetidamente, son el principal socio de gobierno de Kadima.

Según el acuerdo de coalición, los laboristas tendrán siete ministros en el gabinete: los de defensa, educación, infraestructuras, agricultura y turismo, así como dos sin cartera.

Este acuerdo que ha dejado al líder laborista sin su anhelado ministerio de finanzas, que queda en manos de Kadima. A cambio, Amir Peretz será ministro de Defensa, lo que ha suscitado importantes críticas antes incluso de haber sido nombrado oficialmente para el puesto.

Críticas ambos lados

Críticas hacia Ehud Olmert por entregar a alguien sin gran experiencia militar un puesto vital para la seguridad de Israel.

Y críticas hacia el propio Peretz por no haber forzado al líder de Kadima a entregarle la cartera de Finanzas y haber aceptado que los laboristas, que hicieron de los temas socioeconómicos su bandera electoral, no tengan en sus manos ningún ministerio económico importante.

Otros, por el contrario, alegan que Peretz podría ser la persona indicada para reducir el presupuesto militar, algo sobre cuya necesidad hay cierto consenso nacional.

"La patata caliente"

En cualquier caso, Olmert ha puesto en manos del líder laborista una patata caliente. Peretz será el encargado de aplicar la política israelí hacia los palestinos: deberá hacer frente a la violencia de los extremistas, pero también habrá que ver si introduce alguna novedad que alivie las duras condiciones de vida de los palestinos en Cisjordania y Gaza.

Además, tendrá que hacer frente a la amenaza nuclear iraní y la escalada verbal de su régimen. El de defensa es un ministerio muy difícil en Israel, que genera muchos más sinsabores y críticas que elogios, y al que Peretz llega sin el necesario consenso previo.

Más acuedos necesarios

Cerrados los acuerdos con laboristas y pensionistas, Kadima deberá ampliar la coalición para garantizarse el apoyo de al menos 61 legisladores en la Kneset.

Todo el mundo da por hecho que entrarán en el gobierno los partidos religiosos: Shas con sus 12 escaños, y Judaísmo Unido de la Torá con 6. Las negociaciones no deberían presentarse muy difíciles, pues el objetivo de estos partidos siempre es formar parte del gobierno, sea del signo político que sea, ya que formando parte de él pueden influir en sus políticas, así como canalizar fondos que beneficien a sus organizaciones sociales, religiosas y educativas.

Asentamientos de Gaza

El principal problema de tener mayoría parlamentaria con los partidos religiosos es que, llegado el momento de la evacuación unilateral de asentamientos en Cisjordania, estos partidos abandonen la coalición, y dejen al gobierno de Olmert en minoría.

Llegado ese momento, el primer ministro podría verse en la obligación de negociar con Yisrael Beitenu, partido de los inmigrantes rusos dirigido por el extremista Lieberman, que no ha logrado cerrar su entrada en la coalición de gobierno en esta ronda de contactos.

En cualquier caso la retirada no parece estar en peligro, pues en la Kneset actual hay mayoría parlamentaria suficiente para sacarla adelante, si hay verdadera intención de hacerlo.

A favor no sólo están Kadima, el Partido Laborista y el Gil, que suman 55 escaños, sino también el izquierdista Meretz con 5 y los partidos árabes, que suman 10 legisladores.

Ehud Olmert, primer ministro en funciones de Israel. (Archivo)© CINTV S.L.