CNN+. Belén Mainer Blanco. La reciente incorporación de los videojuegos a la industria del entretenimiento, que supone un 35% del total del ocio audiovisual e interactivo, ha provocado la alarma social ante el desconocimiento del nuevo soporte y sus características. A esta desazón se une su agresivo crecimiento económico, que ha registrado un alza superior al 60% en los últimos cinco años.
Este ocio basado en la "alucinación consensual" como diría Gibson, que comúnmente llamamos "inmersión", se mira con miedo. Un lector ante una novela, un espectador de teatro o un amante del cine también experimentan "inmersión", un placer que abarca los cinco sentidos.
Sin embargo, la "inmersión" sin control puede llegar a ser un peligro, un riesgo que temen los progenitores.
No en manos comerciales
Ante la fuerza de los intereses comerciales, los menores deben estar protegidos ante los contenidos que les llegan del exterior y es deber de los padres, en concreto, y de la sociedad, en general, el proporcionarles este derecho.
La industria del software interactivo, por prevención o preocupación, se ha comprometido a informar al público general mediante la clasificación PEGI, apoyado por la mayoría de los países comunitarios.
Esta clasificación por edades, que también informa sobre el tipo de contenidos de los productos, trata de evitar que caiga en las manos de un menor "Grand Theft Auto: San Andreas", para mayores de 18 años, un videojuego de bandas callejeras de contenido altamente violento.
Para un niño, será más conveniente "Pokemon Esmeralda", recomendado a mayores de tres años, el clásico juego lúdico protagonizado por los personajes de su serie preferida.
A un problema, una solución
Actualmente, tenemos las herramientas para ejercer un control responsable sobre los contenidos que consumen nuestros menores y así protegerles.
A través de Internet se pueden encontrar prácticas guías como "Aprende y juega con EA" (Electronic Arts) o "la Guía de Videojuegos para Padres, una iniciativa del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid.
Pero no es suficiente. El acceso a estos contenidos es sólo a través de Internet, y a esto se suma la falta de información sobre la existencia de estas guías.
El rol social de los medios de comunicación
La Constitución Española contempla el rol de transmisor social de los medios de comunicación, y, por tanto, sería interesante que asumieran esta función e hicieran accesible a los padres la información sobre el nuevo mundo de los videojuegos.
Y aunque muchos medios online ya se han adjudicado esa tarea, lo más eficaz sería que se hiciera extensible a otros medios de comunicación para que los contenidos llegaran a las llamadas "generaciones del papel".
El objetivo sería favorecer la difusión de la información, y por tanto, una mayor concienciación sobre los videojuegos y una menor alarma social.