CNN+. Belén Mainer Blanco. Los conflictos comunicacionales, como diría el semiólogo Paolo Fabbri, son las nuevas guerras a las que hace frente hoy el mundo.
En esta ocasión, el conflicto "de violencia lingüística" lo protagonizan George W. Bush, abanderado de Occidente, y Mahmud Ahmadineyad, líder de los países musulmanes.
Esta "violencia de las palabras" tiene un funcionamiento similar a los conflictos convencionales.
EEUU lanza "un misil lingüístico" de tono amenazante: "Irán debe renunciar a sus aspiraciones nucleares o sufrirá las consecuencias". Mientras, Ahmadineyad prepara su turno de réplica: "Un ataque a mi país llevará a los agresores amargura y dolor".
Entre sus palabras de intimidación se encuentra el árbitro, es decir, Naciones Unidas, cuyo desprestigiado Consejo de Seguridad posee poder sancionador.
Algunas teorías de la comunicación afirman que algunas comunicaciones de palabras pueden inventar las relaciones entre los sujetos que las expresan.
Si la teoría se aplica al cruce de acusaciones y contracusaciones de Bush y Ahmadineyad, tendrían mucho que ver los medios de comunicación, encargados de difundir esos contenidos provocativos e intimidatorios que encabezan las primeras planas de los periódicos.
¿Tiene Irán armamento nuclear?
El experto estadounidense Rober Frost señaló: "Nosotros giramos en torno al secreto y el secreto sabe que nosotros giramos a su alrededor".
El secreto que guarda Irán es una potente arma estratégica, y los iraníes conocen bien la teoría: saben qué decir, en qué momento hablar y cuándo callar.
Hace unos días, el alto cargo de la seguridad iraní, Ali Lariyani, advirtió que "si las instalaciones nucleares de Irán son atacadas, el país seguirá sus actividades nucleares de manera secreta en otros lugares". Es el secreto lo que nos intimida, dentro de la cultura de la comunicación, como dice Paolo Fabbri.
De momento, altos representantes de Irán han establecido contactos diplomáticos con el Organismo Internacional de Energía Atómica, dependiente de la ONU. Un paso más en "la guerra de las palabras". Ahora le tocaría el turno a EEUU.