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Entrevista a Basim Yoni, autor del libro "Yo luché junto a Sadam"

Acercarnos a la realidad iraquí con otros ojos. Ese ha sido el propósito de Basim Yoni, autor del libro Yo luché junto a Sadam. Sin ninguna pretensión literaria, este es el relato de un artista iraquí sobre su país. Un punto de vista que cuesta encontrarlo en los medios de comunicación. Por Susana Santos Casas.

CNN+. Susana Santos Casas. Basim es un hombre alegre, tranquilo. Nada hace suponer que vivió en primera persona el horror y las torturas infligidas durante el régimen de Sadam Husein.

Tampoco su vida como artista ha sido fácil. Su pasión por la pintura ha sido su mejor arma para tratar de salir adelante bajo el yugo de una dictadura. Talento y arte unidos para crear pinturas emotivas, capaces de trasladar al público a otros mundos.

'Yo luché contra Sadam'

Pregunta. Usted rechazó ser refugiado político cuando decidió salir del país, ¿temía no poder volver a su casa?

Respuesta. Toda mi vida he intentado alejarme de la política. Mi carácter no va con eso. La política tiene cosas buenas y malas, pero yo no quería mezclarme con todo aquello, hay que tener muchas caras. Yo ahora trato de buscar trabajo y tener una vida normal, aunque no es fácil cuando eres extranjero.

P. Así que usted llega a nuestro país y con el tiempo decide escribir este libro, ¿con qué pretensiones? ¿ve necesario contar la historia desde el otro lado?

R. En él cuento mi propia experiencia, nada más. Hay mucha gente que habla sobre el sufrimiento del pueblo iraquí, pero hay muchas noticias que no llegan. Al final existe un filtro y hay información que se pierde. Luego conozco a Clemente Tribaldos (coautor) y él me anima escribir un libro sobre mi país. La idea era contar la historia de la gente del pueblo, mi experiencia, no de la gente importante, sino de cómo vivimos con el régimen de Sadam Husein. He intentado hacer un libro interesante y yo tengo un montón historias que contar.

P. Usted relata diferentes períodos de su vida, lo que abarca el asesinato de un presidente, un golpe de estado y tres guerras. En un país que ha sufrido tanto en su historia reciente, ¿cree que la gente ha cambiado? ¿hay algo inmutable en el espíritu de los iraquíes?

R. Mi país antes de Sadam Husein era un pueblo generoso, tranquilo, que tenía contacto con otras gentes, nadie quería irse de allí. Además podíamos vivir, algo imposible después. Ha sido una dictadura muy cruel, la gente ha sufrido mucho.

P. Los iraquíes, dice en su libro "querían creer en los americanos", en el sentido de que tras Sadam todo volvería a la normalidad ¿en qué creen ahora los iraquíes? ¿pueden seguir luchando?

R. Mira, la gente tenía una esperanza, pensaba que todo iba a cambiar. Ahora la guerra lo ha estropeado todo y hay tantos muertos que parece que ya no importasen. El pueblo sólo quiere tener una vida normal, aunque el futuro es muy negro.

La figura del dictador

P. Usted vivió como soldado la guerra contra Irán, pero sin embargo se negó a luchar en la Guerra del Golfo, ¿sentía que era mejor arriesgar su vida que servir al régimen de Husein?

R. Sadam engañó mucho. Él hacía creer al pueblo que Irán nos había atacado, que ponía bombas por el país. Era sólo una excusa para entrar en la guerra. Pero después de ocho años la gente ya sabe que es mentira, está cansada. Luchar te hace ver historias terribles. Yo no podía elegir, tenía que combatir contra Irán, pero en la Guerra del Golfo fue distinto. Husein nos decía que el país contaba con un gran poder armamentístico, pero era también falso. Los soldados no tenían agua, comida, ropa. Hubo muchas deserciones. Nadie quería luchar para un mentiroso.

P. Dice en su libro que Sadam Husein realmente tiene dos caras. De hecho primero muestra a un hombre cruel, autor de las torturas más terribles, y luego a una persona amable con la gente, con usted, que incluso reprueba las actitudes de su hijo Uday, ¿cuál es el verdadero Sadam?

R. El tiene muchas caras, es como otros dictadores. Se gana a la gente, les hace regalos... Luego nos mete en la guerra contra Irán, que dura tanto tiempo. Además la opresión, no podíamos pensar, opinar de forma distinta a lo que él decía.

Situación actual de Irak

P. Cuando se habla de la posibilidad de que estalle una guerra civil en Irak, cómo se siente? ¿Piensa que las relaciones entre chiíes y suníes son peores que durante la dictadura de Sadam?

R. Creo que la gente de la calle no está luchando. Son una minoría de ambos lados la que está haciendo mucho daño, hay muchos intereses creados. Interesa que haya enfrentamiento, incluso estoy seguro de que hay muchos terroristas extranjeros que actúan en el país porque no hay controles en las fronteras. Es un tema político, las personas normales no se enfrentan entre sí.

P. ¿Cree que la ausencia de líderes políticos claros en el país puede propiciar que se prolongue la ocupación militar internacional?

R. Sí, en el fondo sí que los hay, pero no una unión entre las fuerzas. Lo malo es que se están formando partidos religiosos, sin un programa político. En cuanto a los americanos, ellos tienen su plan sobre la ocupación, y no se irán hasta que no lo hayan completado.

P. Entonces,¿considera usted que el proceso de democratización es una farsa?

R. No, funcionará, pero tienen que dejar actuar a los iraquíes, que ellos sean los que realmente decidan sobre su futuro.

P. ¿Piensa que la ONU y la comunidad internacional deberían haber hecho o hacer más por el pueblo iraquí que es, a fin de cuentas, el que más sufre? Usted critica en su libro el programa "Petróleo por alimentos de la ONU".

R. Irak es un país con recursos, pero ahora necesitamos que todo el mundo ayude a nuestro país, que invierta en él y nos ayude a reconstruir las empresas, los servicios públicos...

Pasado y arte

P. Usted ha estado varias veces en prisión durante la dictadura de Sadam, ¿ha conseguido superar lo que allí vivió? ¿puede alguien recuperarse de los golpes y las torturas?

R. Nadie puede olvidar lo que se pasa en la cárcel. Es una experiencia muy dura, pero también se aprende. Ahora he escrito el libro, muchos años después de aquello, y me ha dolido mucho recordar. Me ha venido muy bien contar lo que pasé, ha sido una liberación.

P. Hablemos de su vida como artista. ¿Cuál fue su papel como pintor en el Régimen? ¿Le resultó doloroso moralmente tener que pintar en los palacios de Husein?

R. Yo no sé si he tenido buena o mala suerte (ríe). Yo era un artista de barrio, para mis amigos, no era nada profesional. Pero en 1986 Sadam me concede un premio tras ver uno de mis cuadros en una exposición, y ahí cambia mi vida como artista. Luego vienen a buscarme para que pinte en el palacio de Uday, el hijo del dictador. Yo no me sentía bien, es muy difícil trabajar como artista y dar lo que llevas dentro para alguien así, pero no tenía elección.

P. ¿Tuvo alguna limitación creativa por la dictadura? ¿tuvo que autocensurarse alguna vez?

R. Yo tenía pintado un cuadro muy crítico con Husein. Tuve que esconderlo y no ha visto la luz hasta que salí del país. Por supuesto que debes controlar lo que pintas, hacer lo que ellos quieren.

P. Su arte le ha ayudado sin duda a salir adelante, ¿cree que su condición de pintor le ha podido salvar la vida en algún momento? ¿La inspiración llega mejor en tiempos difíciles?

R. Yo creo que sí. He terminado algunos cuadros con mucha sensación de liberación por haber sacado algo que me oprimía, que me hacía sentir mal. Supongo que eso me ha ayudado a pintar.

Futuro de Basim

P. ¿Cómo ve el mundo del arte en nuestro país? ¿se siente valorado como pintor?

R. Es muy difícil, necesitas tener dinero para montar exposiciones. Yo tengo que trabajar para sobrevivir, y debo esperar muchos años si quiero que pongan mis cuadros en una sala. Pero yo creo que mis pinturas gustan, o eso me han dicho cuando expuse en el Ateneo de Madrid.

P. Ahora que ha dejado atrás una vida difícil en su país, ¿cómo se siente cuando regresa? ¿qué es lo más difícil?

R. Yo ya lloro cuando llego a la frontera. Ves las calles destruidas, la gente que lleva tanto tiempo sufriendo... Luego vuelvo a mi casa de siempre y parece que nada hubiera cambiado.

P. ¿Quiere volver a asentarse allí?

R. Es curioso, porque ahora echo de menos España cuando estoy fuera. Si me necesitaran allí volvería, pero necesitaría regresar también aquí, porque este es mi barrio, mi casa, soy de dos países ahora.

P. Y en Irak, entre tanta angustia y tanta muerte, ¿hay esperanza de futuro?

R. La gente tiene esperanza, pero hay muchas cosas que tienen que cambiar en nuestro país. Hay mucho que arreglar, que reconstruir. El pueblo sólo tiene ganas de llevar una vida normal, como todo el mundo. Irak es un país culto, activo, y saldrá adelante.

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